El Emperador Carlos I hablaba español con acento… ¿y qué?

Carlos I, Rey Emperador, hijo de Juana La Loca y Felipe El Hermoso, llegó hace un par de semanas a mi smart tv de la mano de La Primera, con menos mentón que en los retratos de Rubens y hablando un perfecto castellano. De que era un chico listo no hay duda, pero lo cierto es que cuando llegó a España con 16 años de edad y desprovisto de artificios televisivos, apenas hablaba dos palabras de castellano. Y muy probablemente, serían «toros», «olé» y «tapas».

Bromas aparte, el nuevo regente, criado en los Países Bajos, dominaba el francés, se manejaba moderadamente en flamenco, apenas entendía latín, y en cuanto al español… ooops, no llegaba más allá del saludo protocolario.

El emperador del Sacro Imperio tuvo que ponerse las pilas para aprender español

Con todo y con eso, dice la famosa canción de Los Nikis que durante su reinado y el de su hijo Felipe el sol no se ponía en nuestro imperio, tal era la magnitud de sus conquistas. Sin duda conquistó también el idioma, y lo hizo a marchas forzadas, ya que de ello dependía en buena parte el que sus súbditos dejaran de considerarlo un rey extranjero sentado en el trono de España.

        Dicen las crónicas que el Emperador hablaba bien español, pero con un fuerte acento flamenco

Lo cierto es que me hubiese gustado que los guionistas de una serie que, seguramente, tendrá una audiencia nada desdeñable, se hubiesen remangado un poco a la hora de solucionar el temazo que supondría para el regente no dominar en absoluto el idioma oficial de su reino: ¿cómo lo consiguió, cómo fue su proceso de aprendizaje? Ver a un poderoso de tal calibre liándose a espadazos contra los verbos irregulares nos hubiera ayudado a muchos a quitarnos esos complejos tan nuestros a la hora de hablar inglés, que si mi pronunciación, que si mi acento de Cuenca…

¿Cuál fue el secreto de Carlos I para aprender español tan rápido?

La motivación, no hay duda. Está claro que, tal y como le tocó hacer a Carlos I, lo mejor para aprender un idioma es ponerse un objetivo, una fecha, un «no hay más güevos». La presión a veces juega a nuestro favor. Por eso en Pueblo Inglés – Diverbo recomendamos a muchos estudiantes atascados en un incómodo nivel de inglés que se preparen para presentarse a un exámen de Cambridge. Sacarte el First, Advanced o Proficiency es una meta muy motivadora, os lo aseguro.

 

Para terminar, y como dato curioso, una frase que me gusta mucho. Dicen que a Carlos I debemos la siguiente joya: «Un hombre debe dominar cuatro idiomas: el francés para la diplomacia, el italiano para amar, el español para pelear y el alemán para domesticar a los caballos». Si hoy levantase la cabeza, habría sin duda añadido «y el inglés para los negocios».

 

 

 

18/09/2015Text